Hay que reconocer que el muy corrupto Comité Olímpico Internacional (COI) se ha superado en esta ocasión. Concedieron la organización de los Juegos Olímpicos 2008 a China bajo la excusa de que servirían para avanzar en la democratización del también muy corrupto Partido Comunista Chino (PCCh) y, por extensión, de todo el sistema de represión. Sin embargo, ha ocurrido más bien lo contrario. "Es irónico que uno de los encargados de organizar los juegos sea el jefe de la Agencia de Seguridad Pública, que es responsable de muchas violaciones de los derechos humanos",
aseguraba en noviembre Hu Jia, uno de los más insignes defensores de los derechos humanos en China detenido poco después,
acusado de "incitar a la subversión del poder del Estado", acusación que no quiere decir nada concreto pero que acaba con quien sea su destinatario en algún campo de 'reeducación'
Además, los servicios de inteligencia del régimen están elaborando una lista con las ONG más problemáticas para realizar las detenciones pertinentes y que no les estropeen la fiesta y, paradójicamente en el siglo XXI, los cerca de 30.000 periodistas de todo el mundo que cubran este evento tendrán acceso libre a interntet, siempre que no sean de nacionalidad china.
Opositores chinos y organizaciones como
Human Rights Watch han establecido mecanismos de vigilancia y denuncia ante posibles violaciones. Tienen mucho trabajo por delante, pero que no busquen ayuda en ningún gobierno occidental. Se limitarán a escucharlos, e incluso invitarlos al Parlamento Europeo, antes de callar ante su detención o desaparición. Eso sí, que nadie se olvide de aplaudir la capacidad organizativa de China y sus increíbles instalaciones. Faltaría más.
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