Casi nadie. Alerta Naciones Unidas, tanto
a través del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR, en sus siglas en español), como
a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA, en sus siglas en español) que la situación en Chad, mientras grupos guerrilleros y Gobierno se enfrentan en torno a la capital Yamena, pone en peligro el cuidado y alimentación de los más de 300.000 refugiados no chadianos en la región (unos 240.000 llegados de Darfur al este del país, y otros 150.000 refugiados en el sur desde la República Centroafricana). A esto hay que unir los 180.000 chadianos que ya huyen de sus hogares por la violencia de las milicias que quieren derrocar al presidente Idris Dèby.
Chad y sus imágenes han apartado de forma momentánea de la agenda la crisis que, más al sur, en Kenia, ha provocado, tras un más que denunciado fraude electoral, el desplazamiento de más de 250.000 personas en unos 300 campos (datos de Cruz Roja y el Gobierno keniano). Todavía queda lejos una solución.
Y Kenia echó por tierra cualquier intento de protagonismo de la región congoleña de Kivu (al este del antiguo Zaire),donde soldados del presidente Kabila se lanzaron al incio de año en tumba abierta contra el ex general rebelde tutsi, Laurent Nkunda. El número de desplazados podría estar cerca del millón. Se mantiene el alto el fuego.
Sudán, Chad, República Centroafricana, Congo, Kenia... ¿Quién queda en casa?