Desde hace años, el cambio climático ha pasado de leyenda urbana, casi rozando el mito, a cruel realidad. Reuniones, cumbres, conferencias... Muchos han sido los foros de debate en los que se alarmaba del presente y de sus consecuencias en el futuro, alertando sobre lo que esperaba a nuestros hijos o nietos. Ya no es necesario hacer referencia a ellos, nosotros mismos vamos a poder “disfrutar del espectáculo” de observar el Océano Ártico sin hielo en el verano de 2015.
Mientras tanto, los organismos internacionales y los gobiernos de los diferentes países, se plantearán retos a medio-largo plazo que llegarán tarde y serán insuficientes. Véase el anticuado Protocolo de Kyoto, diluido en años de disputa para su entrada en vigor.
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