martes, 25 de marzo de 2008

La represión perfecta

China cierra el círculo en su represión en Tíbet: ya no quedan periodistas extranjeros en la región. Los últimos fueron expulsados el pasado jueves. Eran pocos, porque la mayoría del conflicto se ha cubierto desde Pekín, sede de los represores. 

Pero han conseguido algo más: la digna protesta contra los Juegos Olímpicos, actos de boicot a la llama olímpica incluidos, se basan en esta represión en Tíbet. Como si antes China no matase y encarcelase sin ningún pudor a todo el que le resulta molesto. Buena jugada de los dictadores chinos.

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